ZAIDA RIVERO: “LAS PALABRAS AYUDAN AL SER HUMANO A SER FELIZ”

09 may 2013
Zaida Rivero desde el año 2010 pertenece al grupo de narradoras Entrecuentos, con el que ha participado en actividades y maratones de la Biblioteca Insular, centros municipales, asociaciones de vecinos, colegios y algún que otro local de copas. También forma parte de un colectivo más amplio de narradores orales denominado Cuentos llenos de luna, con el asimismo ha tomado parte del 8º y 9º Circuito Insular de Narración Oral en las Bibliotecas Públicas Municipales de Gran Canaria. El día 10 de mayo será la segunda incursión que realice alrededor del cuento erótico, en el marco de la actividad impulsada por la Biblioteca Insular, ‘Cuentos eróticos por los rincones de Vegueta’.  

Junto a María  Buenadicha y Begoña Perera abrirá el recorrido en la Plaza de las Ranas, sede de la Biblioteca Insular a las 23.00 horas, contando el cuento ‘Santos remedios’, para luego proseguir el itinerario que tendrá lugar por distintos enclaves y plazas del barrio histórico.

Para Rivero, el condimento inexcusable en un buen cuento erótico que se precie debe ser “la picardía, entendiéndola como el doble lenguaje y el juego de la insinuación. Todo ello sin olvidarnos de la trasgresión, que permite salirse de los cauces, concebir  un mundo de  diferentes   relaciones  con  gran variedad de  matices”. Según la cuentista, “ sin ser contradictorios, en un cuento erótico y en cualquier cuento, lo primero que debemos considerar es la capacidad de la  palabra  para activar el imaginario, que se constituirá en gran parte por las imágenes que el narrador con sus palabras sea capaz de crear y pintar en el mundo imaginativo del que escucha”

Para Rivero las palabras son cada vez más importantes y necesarias en nuestra sociedad “en donde  lo que prima es la prisa, el ruido, y la  imagen .  Además, en este contexto, el ocio está cada vez  más relacionado con las nuevas tecnologías  y el mundo de la imaginación es sustituido (desde las primeras edades)  por un mundo de imágenes (mayormente violentas) ya realizadas  que se reciben de manera acrítica y que poco favorecen la comunicación oral del tipo que sea. Por tanto, es importante recuperar  y potenciar, con el apoyo de las instituciones, espacios de narración oral, que no sólo activan  nuestra capacidad de imaginar y fantasear (intrínseco al ser humano) sino que crean ambientes relajantes y serenos que te confortan y energetizan”.

En este sentido añade que “las palabras son caminos que pueden ayudar  al ser  humano a ser más feliz, pero sólo sin son buenas palabras, porque también hay malas palabras que son las que destruyen”, concluye.
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