LEER ES VITAL, EL PLAN DE FOMENTO DE LA LECTURA, DE LA CONSEJERÍA DE CULTURA DEL CABILDO DE GRAN CANARIA SE SUMA A LOS ACTOS DEL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE MIGUEL HERNÁNDEZ

06 oct 2010

El día 30 de octubre de 2010 se cumple el primer centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández, uno de los escritores más importantes, simbólicos y enigmáticos del siglo XX español. Con tal motivo, la Biblioteca Insular inaugura este próximo viernes, día 8 de octubre, un amplio programa de actividades alrededor de la producción literaria y la figura del autor y dramaturgo español nacido en Orihuela, en cuya obra se encuentran influencias de Garcilaso, Góngora, Quevedo y San Juan de la Cruz. El homenaje a Miguel Hernández se produce en el contexto de las actividades previstas dentro del Plan de Fomento de la Lectura Leer es Vital que la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo grancanario impulsa desde hace unos años con el objeto de fomentar la atención de los ciudadanos por los libros y la lectura.

Una exposición que recoge aspectos de su vida, libros, bibliografía y nueve poemas ilustrados realizados en lona plástica por otros tantos ilustradores reconocidos; varios talleres infantiles; lecturas poéticas; una charla y la presentación del libro Elegías últimas a Miguel Hernández. Poesía desde Canarias, constituyen buena parte de la oferta impulsada en la mencionada biblioteca por la Consejería que preside Luz Caballero. Se da la circunstancia de que hace 44 años se realizó en Las Palmas de Gran Canaria el primer homenaje público a Miguel Hernández. Se produjo en 1966 en el Museo Canario y fue impulsado  por el grupo Juventud 66 con un acto que presentó Isidro Miranda, y en el que participaron con lecturas Agustín Millares Sall, José Caballero Millares, Manuel González Barrera, Lázaro Santana, Emilio Díaz y Salvador Sánchez.

Las actividades previstas, que tendrán lugar hasta el próximo 4 de noviembre, darán comienzo con la inauguración el día 8,  a las 20.00 horas, de la muestra Miguel Hernández: los colores de su poesía. La exposición, que recoge el trabajo de nueve ilustradores que han formulado una lectura libre de una decena de poemas conocidos del que fuera considerado hermano menor de la Generación del 27, se completa con un conjunto bibliográfico,  dos amplios paneles que contienen abundante información sobre el autor de El rayo que no cesa, y dos documentales audiovisuales cedidos por la Fundación Cultural Miguel Hernández, con sede en Orihuela Alicante y realizados para la conmemoración del centenario.

Los ilustradores que se han sumado a esta iniciativa son la venezolana Cristina Müller, la canaria Rufina Santana, los Premios Nacionales de Ilustración Miguel Calatayud y Pablo Amargo, Pablo Auladell, Rafael Vivas, Jaime Checa, Ramón Trigo y Víctor Jaubert. Todos ellos han cedido de manera desinteresada sus propuestas creativas y han estado vinculados al concurso internacional del Álbum Ilustrado Biblioteca Insular, bien como autores o miembros del jurado de la mencionada convocatoria.

La Biblioteca también ha organizado dos talleres infantiles, Dibujamos sus palabras (de creación literaria orientado a niños de 6 a 9 años) y Las palabras de Miguel Hernández (para niños y jóvenes a partir de los 9). Entre los actos previstos más señalados, la Biblioteca Insular acoge en su sede la presentación, el día 20 de octubre, a las 20.00 horas, del libro Elegías últimas a Miguel Hernández. Poesía desde Canarias, que edita la Fundación Canaria 2021, y en el que participan varios autores de las islas que han sido agrupados por el poeta Javier Cabrera, al igual que la presentación del número 19 de  la revista Canarii, dedicada íntegramente a la memoria histórica de Canarias.

El día 3 de noviembre, a las 20.00 horas, se llevará a cabo como cierre de la actividad, una charla-recital titulada Vida y poesía de Miguel Hernández, a cargo del colectivo Poemus, que integran Rubén Díaz y Fernando Senante, y que se articula a modo de espectáculo en el que se combinan la charla divulgativa, el recital poético y la actuación musical alrededor de algunos materiales del poeta oriolano. La muestra Miguel Hernández, los colores de su poesía, recorrerá con posterioridad varias bibliotecas públicas de la isla, ya que se encuentra en el paquete de muestras itinerantes que el Cabildo ofrece a los municipios grancanarios.

Los actos conmemorativos en honor a Miguel Hernández no cesarán en el centenario de su nacimiento. La figura humana y la obra de Hernández concita siempre la atención apasionada de especialistas y de lectores por las especiales circunstancias que rodearon buena parte de su existencia. Frecuentemente a su biografía se han venido sumando algunos tópicos que han contribuido parcialmente a convertirlo en un poeta de resistencias, cuya atormentada vida, su pasión poética, su originalidad estilística y su desbordante entrega a la poesía en medio de las muchas dificultades que tuvo que superar, acrecienta su leyenda más allá de los valores y registros estrictamente fundamentados. Recientemente se conoció el deseo de la familia del poeta de que fuera un tribunal democrático quien anulara la sentencia por la que un consejo de guerra franquista lo condenara a muerte en 1940. En la enfermería de una prisión alicantina moriría en 1942 a los 31 años de edad aquejado de una grave afección pulmonar que se complicó con tuberculosis.

No resulta fácil situar la poesía de Miguel Hernández en la evolución de la literatura española del siglo XX, como escribe José Luis Ferris. Por un lado, no acaba de formar parte de la Generación del 27; por otro, no sabemos cómo hubiese evolucionado su poesía tras la guerra, aunque Cancionero y romancero de ausencias, conjunto de poemas escritos en prisión, apuntan a una poética muy distinta a la utilizada en Viento del pueblo y El hombre acecha, poemarios muy políticos y de circunstancias, aunque incluso en esta faceta las poesías de Hernández tienen luz propia.

La crítica destaca también Perito en lunas, incomprendido en su tiempo por su exagerado conceptismo barroco. La poesía de Hernández se convirtió en un ejemplo para los poetas de la inmediata postguerra, especialmente de los denominados tremendistas, que publicaban en la revista Espadaña que dirigían Victoriano Cremer y Eugenio de Nora; también es visible su influencia en otros poetas que empiezan a despuntar en esos años, como José Hierro, Blas de Otero, Rafael Morales y José Luis Hidalgo, entre otros.

Ahora, en su centenario, se destaca la apuesta arriesgada de su primera poesía, la de Perito en lunas, en la línea del gongorismo que puso de moda la Generación del 27, y se reconoce sin dudarlo la calidad de su compromiso humano durante los años de la guerra civil. Además, algunas de sus poesías, como la Elegía a Ramón Sijé y las Nanas de la cebolla, ocupan un privilegiado lugar en las antologías de la poesía española del siglo XX.

Miguel Hernández Gilabert. (Orihuela, 30 de octubre de 1910 - Alicante, 28 de marzo de 1942) nace en el seno de una familia humilde, por lo que tiene que abandonar muy pronto la escuela para ponerse a trabajar; aún así desarrolla su capacidad para la poesía gracias a ser un gran lector de la poesía clásica española. Forma parte de la tertulia literaria en Orihuela, donde conoce a Ramón Sijé y establece con él una gran amistad.
A partir de 1930 comienza a publicar sus poesías en revistas como El Pueblo de Orihuela o El Día de Alicante. En la década de 1930 viaja a Madrid y colabora en distintas publicaciones, estableciendo relación con los poetas de la época. A su vuelta a Orihuela redacta Perito en Lunas, donde se refleja la influencia de los autores que lee en su infancia y los que conoce en su viaje a Madrid.

Ya establecido en Madrid, trabaja como redactor en el diccionario taurino de Cossío y en las Misiones pedagógicas de Alejandro Casona; colabora además en importantes revistas poéticas españolas. Escribe en estos años los poemas titulados El silbo vulnerado e Imagen de tu huella, y el más conocido El Rayo que no cesa (1936).

Toma parte muy activa en la Guerra Civil española, y al terminar ésta intenta salir del país pero es detenido en la frontera con Portugal.  Condenado a pena de muerte, se le conmuta por la de treinta años pero no llega a cumplirla porque muere de tuberculosis el 28 de marzo de 1942 en la prisión de Alicante. Durante la guerra compone Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1938) con un estilo que se conoció como “poesía de guerra”. En la cárcel acabó Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941).

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