LAS OBRAS DE RESTAURACIÓN DE LA TORRE DE LA BIBLIOTECA INSULAR PONEN DE MANIFIESTO LA IMPORTANCIA ARQUITECTÓNICA DEL ANTIGUO EDIFICIO DE FERNANDO NAVARRO

13 ago 2010

Las obras de recuperación de la Torre de la Biblioteca Insular han destapado una de esas joyas que se esconden en las azoteas del barrio histórico de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Los trabajos de reforzamiento y restauración del interior de este cuerpo que se eleva más de 10 metros por encima de la cubierta del antiguo edificio del ‘Círculo Mercantil’, acometidas por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo de Gran Canaria, han dejado al descubierto una estructura construida única en la ciudad que coloca al arquitecto Fernando navarro como uno de los profesionales más avanzados de su tiempo en cuanto al uso de materiales. “El diseñador era un adelantado a su tiempo en cuanto al uso de materiales y nos legó una obra que, por sus características es única en la ciudad de Las Palmas de Gran canaria”, señaló Hugo Ventura, arquitecto responsable de las obras de restauración de la torre. La actuación en este cuerpo arquitectónico singular ha supuesta su consolidación y la recuperación de su estructura interior, un trabajo que ha realizado la empresa ‘Gestión Insular Umiaya’ y que ha supuesta una inversión de 150.000 euros.

Las obras de restauración, de acuerdo con el nivel de protección del edificio de la Biblioteca Insular, se centraron en mantener la integridad y consolidar el estado actual de la Torre-mirador, así como el acondicionamiento y modernización de las instalaciones y acabados interiores. Antes de la actuación, este elemento arquitectónico, de gran valor artístico e histórico, presentaba fisuras en las piezas de cantería y fábricas, y mal estado de las maderas de la balaustrada de cubierta y carpintería, lo que sugería una intervención en profundidad.

En este sentido, la primera preocupación del equipo de arquitectos fue garantizar la estabilidad de la torre y prevenir futuros deterioros que la pusieran en peligro. Para lograr este extremo se han colocado cuatro columnas metálicas que, totalmente integradas en la propia estructura de la torre, han servido para reforzar el entramado, “realmente revolucionario para la época en la que fue construido”, que proyectó Navarro para sostener “un cuerpo de gran peso y volumen que se eleva más de 10 metros desde la cubierta del edificio principal”. Una vez asegurada la resistencia del inmueble se procedió a su acondicionamiento interior para posibilitar su uso. En estos trabajos se han respetado al máximo las singularidades constructivas y estructurales del proyecto original aunque se han añadido elementos indispensables como el cableado eléctrico y de telecomunicaciones.

Los arquitectos responsables de las obras se han sorprendido por el uso de materiales “adelantados a su tiempo” y por las atrevidas soluciones arquitectónicas, que Fernando Navarro utilizó para levantar el remate de antiguo ‘Círculo Mercantil’ de Las Palmas de Gran Canaria. El edificio es un magnífico ejemplo del estilo neoclásico que caracterizó a los primeros equipamientos de carácter público que se construyeron en la orilla derecha del Guiniguada y utilizó las últimas técnicas constructivas del momento tales como la utilización de estructuras de acero importadas desde el Reino Unido para reforzar el conjunto y de complicadas viguerías de forjado en madera que se ensamblaron utilizando materiales de primera calidad como el pino de Oregón.

El edificio del ‘Círculo Mercantil’ es fruto del interés de las élites burguesas del siglo XIX por dotar a la ciudad de equipamientos culturales, sociales y hoteleros. La zona quedó a disposición de la ciudad tras la desamortización de los terrenos dependientes del Convento de Las Clarisas que, entre otros espacios, incluía las actuales Alameda de Colón, Plaza de Cairasco, la propia Plaza Hurtado de Mendoza (llamada en el siglo XIX La Plazuela) y los terrenos que ahora ocupa el Teatro Pérez Galdós.

La construcción del inmueble se inició a finales del siglo XIX y sólo 30 años más tarde se reconfigurará su disposición anterior para dar cabida a una oficina bancaria. Posteriormente, a finales de los años 80, se volvió a reinterpretar el espacio interior del edificio para albergar la Biblioteca Insular de Gran Canaria, uso que ha marcado los últimos 20 años de historia de este edificio singular para la historia de la arquitectura de Las Palmas de Gran Canaria.

Integración

Uno de los aspectos novedosos de la ampliación del edificio de la Biblioteca Insular de Gran Canaria, que supondrá la recuperación de la denominada ‘Casa de doña Úrsula’, es el uso cultural de la cubierta que, según el proyecto del arquitecto Carlos Díaz (del equipo ‘Qualigest’), se convertirá en una gran plaza en altura desde la que se podrá disfrutar del entorno del Barranco del Guiniguada y permitirá su uso cultural. El objetivo de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo de Gran Canaria es integrar en esta filosofía la propia terraza del edificio de la actual biblioteca se recupere como un espacio más de la primera instalación bibliotecaria de la isla. En esta concepción, la torre diseñada por Fernando Navarro jugará un papel importante.

 

 

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