EL ESCRITOR Y PERIODISTA ANTONIO MARTÍNEZ HABLA LOS DÍAS 2 Y 3 DE DICIEMBRE CON LOS LECTORES DE LAS BIBLIOTECAS INSULAR, VALSEQUILLO Y DE FIRGAS DE SU LIBRO “SOY JULIA”

30 nov 2010

El escritor y periodista Antonio Martínez será el próximo protagonista de la iniciativa Encuentro con Escritores que impulsa, dentro del Plan de Fomento de la Lectura Leer es Vital, la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo grancanario, con su presencia los días 2 y 3 de diciembre en las Bibliotecas Municipales de Valsequillo y Firgas, así como en la Biblioteca Insular, centros en los que hablará de su libro editado por Seix Barral en 2001, Soy Julia, un diario que relata la corta vida de su hija de dos años, fallecida tras sufrir una enfermedad irreversible.  Martínez estará el día 2 en la Biblioteca de Valsequillo, a las 20.00 horas, mientras que el día 3, hablará de su libro en la de Firgas (a las 17.00 horas) y en la Biblioteca Insular del Cabildo, a partir de las 20.00 horas, en donde será presentado por Lourdes Santana, directora regional de la Cadena Ser, y Juan Carlos Hernández, presidente de CERMI Canarias.

La actividad Encuentro con Escritores, que persigue acercar al público las claves de la producción literaria y los intereses creativos de diferentes autores locales y nacionales, además de contribuir al fomento de la lectura, el conocimiento de los servicios que prestan las bibliotecas y el cariño por los libros, nos descubrirá en esta ocasión la primera novela editada por el mencionado autor, adjunto a la dirección del programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser, y que fuera durante once años director y guionista del popular programa de Canal Plus, Las Noticias del Guiñol.

Soy Julia está dedicado a la hija del autor citado, que nació con una lesión neurológica irreversible. Meses antes de que se cumpla el plazo fatal que le pronosticaron los especialistas, Antonio Martínez decidió relatar en un diario sus dos años de vida. Una visión del mundo provocadora e insolente, que sorprende desde la primera línea de este libro del que se han tirado más de cuatro ediciones. Soy Julia es la ventana por la que esta pequeña se asoma al exterior para reivindicarse a sí misma, y lo hace con una percepción tan extraordinariamente peculiar, fresca e irónica, que convierte sus palabras en un torrente de vida y humor. Como hicieran Queneau y Carroll, Antonio Martínez aborda de una manera tan fascinante como inédita el relato de la asombrada experiencia que una niña de apenas dos años tiene de sí misma y de cuanto le rodea. Soy Julia es una novela magníficamente resuelta y un juego de perspectivas que atrapa al lector y establece con él una complicidad de insospechada ternura.

Antonio Martínez ha sido periodista en radio, prensa y televisión. Actualmente colabora en la cadena SER, en el programa Hoy por Hoy, de Carles Francino, y escribe habitualmente en El País. Durante once años fue director y guionista de Las Noticias del Guiñol, programa galardonado con cuatro Premios Ondas, cinco premios de la Academia de la Televisión y dos Antenas de Oro. Con Soy Julia (Seix Barral, 2001) debuta en la ficción mediante un diario novelado que daba voz a una niña de dos años afectada por una severísima discapacidad. Julia ofrecía en su relato una visión del mundo y de sí misma sorprendentemente humorística. Grúas asesinas es su segunda novela.

Martínez es de la opinión de que una niña de dos años aquejada de una lesión neurológica tiene su particular punto de vista a la hora de mirar el mundo. “No percibe el mundo como tú o como yo, pero tiene su propia versión. Como dijo la doctora que la atendió al nacer, no es capaz de procesar una respuesta, pero es capaz de sentir. Siente el placer, el dolor, ¡hasta se ríe! Por lo tanto, claro que existe su punto de vista. ¿Cómo hacerlo verosímil literariamente? Anunciando desde la primera frase lo que estamos tratando: “Pronto cumpliré dos años y, puesto que ésa es la edad que me señalaron al nacer como la más probable para mi muerte, he decidido ordenar los recuerdos de mi vida...”, explica el autor. “Enseguida quise añadir no vaya a ser que se cumpla el pronóstico, para dejar claro que se trataba de desafiar a la muerte a risas”.

Martínez confiesa que en su libro existe voluntad de criticar el mundo adulto: “Creemos que los niños son seres humanos inacabados, que los viejos son seres humanos estropeados, que los minusválidos son seres humanos incompletos, y en general que los demás no tienen razón. La voz de Julia reivindica su derecho a que la traten de igual a igual”.

¿Le resultó difícil a Antonio Martínez escribir sobre algo tan cercano?
“Soy Julia es, casi, una autobiografía de mi hija Julia. Lo cierto es que al releerlo me doy cuenta de que he inventado mucho. La verdad o la mentira de las narraciones tienen poco que ver, creo, con la correspondencia entre lo sucedido y lo relatado. La vida no dura trescientos folios. En Soy Julia he inventado o deformado cuando convenía a la narración, que no es un relato periodístico, ni pretende ser una narración fidedigna. No me resultó difícil: desde que nació Julia he jugado con ella a qué piensas/qué te pasa, que es algo que todos los padres hacemos con los bebés”.

El escritor relata cuál fue el impulso que le llevó a escribir su libro: “Por mi condición de chistoso televisivo, a veces me proponen que escriba cosas, casi siempre “algo gracioso”. (Ya ves: me piden algo gracioso y me descuelgo con el relato de una niña de dos años irreversiblemente enferma. Debieron pensar: menos mal que no le hemos pedido algo duro). En cuanto al impulso personal: la convicción de que si no lo hacía yo nadie contaría la historia de Julia, si yo no le inventaba amores no los tendría, si no le inventaba éxitos no los viviría, etc. Por la idea, supersticiosa, de que la realidad se materializa cuando uno la cuenta. Si le inventaba un mundo, sería más feliz. Y que se riera, que se riera por encima de todo, y que cualquiera pudiera reírse con ella”.

MATERIAL LITERARIO

Por Antonio Martínez

“Ante el nacimiento de un hijo se vive un lógico desconcierto. Has oído decir que lloran en la noche, vomitan, tienen fiebres desmesuradas, caprichos raros. Lees en el EPS que la preadolescencia ya comienza a los 10 años, e imaginas que el tuyo, a los 10 meses, apagará los porros en el pañal, conectado a YouTube y gruñendo: "Mudtipdícate po cedo". Un lenguaje nuevo acecha, palabras misteriosas como calostro, percentil, meconio, un desasosiego amable hasta que alguien dice: "Hay un problema". Ahí cambia todo. Julia no sabrá andar ni leer ni hablar. Apenas se moverá. Morirá en dos años, tras una vida penosa. No jugará con muñecos ni reirá con payasos, no se enamorará de un imbécil, no odiará a una jefa supersupercabrona, no se hipotecará, ni se jubilará. Llora por la noche, eso era cierto.
Por aquel entonces, yo escribía para el Guiñol, en Canal +. Como en un juego, me ponía en lugar de Aznar, Almunia, Clinton, el teniente Colombo, el Papa o Louis van Gaal. No sólo escribía, sino que hablaba con ellos. Mi mujer se inquietaba si oía a Aznar dar voces en la ducha, dispuesto a retomar Perejil. Pensaba: "Lo que faltaba: un marido majareta". Era para mí natural que mi hija Julia tuviera voz y un punto de vista para relacionarse, poco o mucho, con el mundo. Percibía sonidos y algunos los reconocía: se aficionó a John Lennon, Bruce Springsteen, Nat King Cole e Iñaki Gabilondo. En sus primeras semanas, debió creer que Iñaki era el cabeza de familia, porque andábamos todos preocupados y quien más hablaba era el transistor. Sentía placer en el agua, reconocía los brazos de su madre, su cama, un sonajero. A veces se reía. En su vida calamitosa también había bueno y malo, mejor y peor. Eso es un punto de vista, y con un punto de vista la realidad es material literario. Julia no pretendió dar testimonio de su caso. Era más ambiciosa: quería explicar el mundo, intentar entender qué demonios pasa ahí fuera y por qué era todo tan hostil. Es lo que hacemos todos cada día. Ella, como una más”.

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