EL ESCRITOR JESÚS MARCHAMALO MANTENDRÁ UN ENCUENTRO CON LECTORES Y ESCOLARES EN EL MARCO DEL PLAN DE FOMENTO DE LA LECTURA DEL CABILDO GRANCANARIO

03 jun 2011

El escritor y periodista madrileño Jesús Marchamalo protagonizará el próximo encuentro con lectores impulsado en el marco del Plan de Fomento de la Lectura Leer es Vital, que organiza la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo grancanario. El autor de obras como Las bibliotecas perdidas, Tocar los libros o 44 escritores de la literatura universal, compartirá con el público en la sede de la Biblioteca Insular, el jueves, día 9, a partir de las 19.00 horas, tantos sus inquietudes literarias como las claves literarias de su producción. Al día siguiente, el autor de 51 años de edad, mantendrá otro encuentro previsto a las 11.30 horas con alumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria Joaquín Artiles de Agüimes, así como con todas las personas que por la tarde, a partir de las 18.30 horas, deseen acercarse a escuchar a Marchamalo a la Sala de Exposiciones Lola Massieu de Santa Brígida.

Jesús Marchamalo García (Madrid, 1960) es periodista y escritor, y cuenta con una amplia experiencia en medios de comunicación. Desde hace aproximadamente una década se dedica, casi en exclusiva, al periodismo y la gestión cultural. Colabora asiduamente en diversas publicaciones culturales, y en especial en el suplemento cultural del diario ABC, en el que firma reportajes, entrevistas y reseñas relacionados con el mundo de la edición, bibliotecas, literatura y creación literaria. Sus trabajos más recientes han sido la coordinación y selección de contenidos de una treintena de páginas web dedicadas a escritores en español, para el Instituto Cervantes, y la colaboración en el proyecto dedicado a Miguel Hernández para la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Desde septiembre de 2010 escribe en un blog de su creación titulado El don de la impaciencia.

Marchamalo estima que leer es una fortuna y supone para el individuo “la certeza de que nunca vas a estar solo”. Por ello el escritor y periodista recuerda sus libros favoritos de juventud: “Hay muchos libros que me han impresionado. Me cautivó, de adolescente,  la lectura de Sábato, por ejemplo Sobre héroes y tumbas, o de Camus o de Kafka. También de García Márquez, Cien años de soledad. Me gustaba también mucho Cortázar, sus cuentos, y aquellos libritos que hizo llenos de imágenes y textos provocadores: Último round, La vuelta al día en ochenta mundos… En su momento Auster, Kapuscinski, Ibargüengoitia y Coetze, por ejemplo”.

El autor confiesa que se resiste a recomendar libros sin conocer a la persona a la que van a ir destinados, porque siempre supone un riesgo. “Últimamente me ha gustado mucho Correr, de Echenoz, y Hommer y Langley, de Doctorow. La historia de aquellos dos hermanos que acumulaban objetos inservibles: papeles, ropa, máquinas –llegaron a tener un Ford del modelo T- en una inmensa casa de la Quinta Avenida neoyorquina donde vivían sin luz ni agua”, explica. 

Pero quizás los dos libros que más ha recomendado y prestado son Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez y El olvido que seremos, de Héctor Abad Fanciolince. “Con éstos no creo que haya posibilidad de equivocarse”, añade Jesús Marchamalo.

Sobre las nuevas herramientas y recursos que han propiciado la difusión de la cultura y modificado de alguna manera el libro como instrumento de comunicación, Marchamalo señala que “existe una parte de la tecnología que tiene que ver con la fascinación del propio hecho tecnológico y que, a mi modo de ver, no sirve para nada. Y otra parte de la tecnología que nos hace la vida más fácil, que nos facilita la comunicación, el trabajo… Yo soy de los que buscan en la tecnología que me resuelva problemas. Pero el gran cambio tiene que ver con la pasividad, los lectores ya no tienen por qué ser pasivos, sino que pueden participar, opinar, intervenir, o convertirse ellos mismos en fuentes informativas a través de un blog. Y eso me parece interesante”, advierte el escritor y periodista.

Jesús Marchamalo ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Técnicas de comunicación en radio (Paidós, 1994), La venganza, el placer de la justicia salvaje (Espasa, 1995), Bocadillos de delfín (Grijalbo, 1996), La tienda de palabras (Siruela, 1999), Tocar los libros (CPR Cuenca, 2004), 39 escritores y medio (Siruela 2006) y Las bibliotecas perdidas. En 1982 le fue concedido el III premio Barahona de Soto por su obra de teatro infantil Un cuento encantado. Fue comisario de la exposición Cortázar y los libros, inaugurada en Madrid en octubre de 2005, y que en julio de 2007 se mostró en la sala de la Fundación Círculo de Lectores, en Barcelona. Y ha trabajado en diversos proyectos de fomento de la lectura para distintas instituciones, públicas y privadas, entre ellas la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, para la que el pasado año comisarió una exposición dedicada a la literatura infantil y juvenil. En la actualidad colabora con la Fundación Antonio Pérez, de Cuenca, como asesor en proyectos editoriales y de exposiciones.

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