“DRAMATIZAR CON MI LITERATURA AYUDA A QUE LOS LECTORES ENTIENDAN QUE EL PLANETA SE ENCUENTRA EN UNA SITUACIÓN CRÍTICA”

19 ago 2010

El mar fija el cuaderno de ruta de la escritora y periodista Emma Romeu. Un mar azul cuyas olas plantean al lector ecuaciones relucientes como el lenguaje de los amantes. Romeu, cubana de nacimiento pero nacionalizada mexicana, se encuentra en Gran Canaria en donde presentará en la Biblioteca Insular, el día 26 de agosto (19.00 horas), en el marco del programa del Plan de Fomento de la Lectura Leer es Vital del Cabildo, su último libro de relatos editado por Alfaguara, Azul y otros relatos del mar. Desde hace veinte años la periodista aborda en sus frecuentes y admirados reportajes sobre cuestiones medioambientales publicado en la prestigiosa revista Nacional Geographic, su visión de un planeta herido de muerte.

Detrás de su perspectiva literaria siempre se cobija una intención manifiesta de documentar fidedignamente cada una de sus historias. A partir de su preocupación por los frágiles ecosistemas de la Tierra se propuso trabajar la literatura de ficción con los fundamentos de rigor que le permitía su base científica como oceanógrafa. “Dramatizar a veces ayuda a que los lectores entiendan que el Planeta se encuentra en una situación crítica. Por ello siempre incluyo la Naturaleza en mis narraciones”, explica Emma Romeu. “Me he dedicado desde hace dos décadas con verdadera pasión y sinceridad  al periodismo de investigación medioambiental. ¿Compromiso vital con la Tierra que traduce en literatura pedagógica para conciencias a la deriva?  “Cuando te planteas tu literatura queriendo que tenga un espíritu pedagógico puede que pierda su sentido. Eso no funciona. Lo que sí tiene mi producción literaria es una rigurosa y fidedigna ambientación histórica y cultural, que  ofrece multitud de metadatos sobre el medioambiente natural de los espacios geográficos en los que se desarrollan las historias”, señala.

En la Biblioteca Insular presenta el que constituye su última entrega. Un libro de relatos que articula alrededor del mar su húmedo y ensalitrado espíritu, porque para Romeu, además de fuente de inspiración, el mar se señala como fecundo  emblema e instrumento de intercambio de culturas a través de los siglos: “Siempre me crié cerca del mar y mi curiosidad por su fondo me inclinó a hacerme buzo en mi juventud. Fue una etapa deslumbrante. Entonces profesé por él un intenso amor que se ha convertido en idilio permanente y me ha permitido valorarlo de otra manera”, dice la autora de Azul y otros relatos del mar, cuyos  relatos de ficción que lo integran están inspirados en sus propias vivencias vinculadas a su trabajo en la Academia de Ciencias de Cuba como técnica especialista en Oceanografía, cuando navegaba en las expediciones científicas.

Emma Romeu conoció a Gregorio Fuentes, el pescador canario que inspiró a Hemingway en su novela El viejo y el mar. “Entrevisté en muchas ocasiones en Cuba a Gregorio Fuentes cuando contaba ya con 94 años (Falleció con 104 años). Me sorprendió su talante de hombre muy cabal; tenía muchos valores humanos; sabía ver más allá de las meras palabras y era muy respetuoso. Se sentaba en su sillón y yo en la acera de la puerta de su casa y nos pasábamos horas y horas hablando de los tiempos de Ernest Hemingway. Su vida me resultó tan interesante -desde que se marchó de Canarias a La Habana siendo un grumete niño- que me inspiraron para acometer mi primer libro titulado Gregorio y el mar. Recuerda también con fascinación su contacto con los pescadores de La Isleta que le facilitaron mucha información a finales de los años 80 para poder elaborar esta novela.

¿Hacia dónde cree Emma Romeu que camina la conciencia ciudadana con respecto a la situación del Planeta? “Percibo que se ha producido un cambio importante en este sentido en la opinión pública. El ciudadano posee mucha más información que antes gracias a los organismos y organizaciones no gubernamentales. Hay más conciencia sobre las problemáticas medioambientales porque existe mayor difusión y sensibilidad, y por lo tanto mayor presión y exigencia de cara al impulso de medidas correctoras por parte de gobiernos y organismos supranacionales. Hay muchas situaciones que están sin resolver y es cosa de todos seguir trabajando en su solución. Es fundamental que a nivel global exista el compromiso de los gobiernos que se cumplan los convenios y acuerdos suscritos en las cumbres internacionales, así como las leyes que surjan de estos foros para el bien del planeta y que se quede sólo en papeles”.

Para concluir una pregunta sin doble sentido: ¿Está de moda la ecología? “Ojalá sea una moda que no pase y llegue a convertirse en todo un clásico”, concluye.

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