ANA CRISTINA HERREROS PRESENTA EN LA BIBLIOTECA INSULAR SU LIBRO ‘CUENTOS POPULARES DE LA MADRE MUERTE’

26 oct 2012


El próximo día 31 de octubre, a las 19.00 horas, tendrá lugar en la Biblioteca Insular que gestiona la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo grancanario que dirige Larry Álvarez, la presentación del libro Cuentos populares de la madre muerte, de la filóloga leonesa y especialista en literatura tradicional Ana Cristina Herreros. Publicado el año pasado por la editorial Siruela, el mencionado libro aborda el tema de la muerte rastreando una cuarentena de relatos populares de veinticinco países distintos.

Como señala Herreros, que compagina su trabajo como editora con su oficio de narradora bajo el pseudónimo de Ana Griott, “de la Madre Tierra nacía todo y a ella todo regresaba para volver a dar vida: esta antigua forma de entender la muerte permanece en los cuentos populares de todas las culturas, desde la tibetana a la árabe, pasando por la bosquimano o europea. En ellos se pretende devolver a la muerte su significado primero: una Muerte que, como nuestra madre, nos acompaña desde que nacemos, que trata a todos por igual y que nos permite descansar cuando el tiempo hace que la vida nos pese. Una Muerte que actúa con justicia, se enamora, es burlada, es amiga, y también una muerte de la que a veces se regresa... o que nunca llega”, señala la filóloga.

Ana Cristina Herreros, que también participará ese mismo día 31 de octubre en la sesión nocturna denominada Cuentos de Miedo que se desarrollará en al sede de la Biblioteca Insular, a partir de las 22. 00 horas, ha publicado, entre otros libros, también en la editorial Siruela, Libro de monstruos españoles, Libro de brujas españolas, La asombrosa y verdadera historia de un ratón llamado Pérez, Geografía mágica y Cuentos populares del Mediterráneo.

“Me gusta escribir sobre aquello a lo que esta sociedad le da la espalda. Y la muerte ha dejado de celebrarse porque comenzó a ser eso que había que ocultar, eso que no debía ni mencionarse. Y en este afán por que no se viera, la gente ha olvidado su íntima relación con la vida. Es como con la vejez, que ha dejado de ser esa edad de la dignidad, esa edad a la que se ha llegado después de tanta vida, de tanta sabiduría, y ha pasado a entenderse como una enfermedad mortal que hay que esconder con cirugías, o apartarla de nuestra vida”, señala la autora leonesa.

LA MUERTE HA DEJADO DE CELEBRARSE

En la gran mayoría de los relatos recopilados por Herreros en el citado tomo, prevalece la idea de una muerte que carece de connotaciones negativas, que se aleja de la idea del miedo y del pecado para considerar la idea de una muerte acogedora que ha pervivido en las tradiciones orales de todo el mundo, donde la muerte se celebraba tanto como la vida. Sin embargo, la imagen de la muerte empieza a empeorar, según Herreros, con el paso de la cultura rural y agraria a la urbana, un lugar de asfalto que nada nos enseña de la vida porque en él nada germina ni nada se entierra. Un lugar que se aleja de la muerte a través de los modernos tanatorios, donde se escamotea el duelo, el dolor y la imagen de la muerte, mientras que la tradición del Día de los Difuntos, que servía para recordarlos, se ha sustituido por la importada moda del Halloween.

Cuentos populares de la madre muerte resulta una oportunidad para conocer relatos y leyendas rescatados del olvido que, en algunos casos, se forjaron en la hoguera paleolítica y que fueron pasando de padres a hijos durante milenios, cuentos populares donde la muerte no se oculta, donde la muerte se mira cara a cara, sirven para vivir y nos devuelven a los tiempos en los que el hombre tenía confianza en el otro, sin miedo. No en vano, Ana Cristina Herreros resume lo estimulante de estas leyendas con una historia de principios de siglo: durante el estalinismo descubrieron que en un barracón de un gulag, los presos no morían. En esa nave, cuando sonaba el toque de queda y todo quedaba en silencio, una mujer se sentaba en su jergón y comenzaba a contar un cuento. Durante el relato, la gente que allí se hacinaba escapaba de su destino y vivía una nueva vida gracias, dice la autora, “a esos cuentos populares en los que la muerte no se oculta, se mira de frente sin miedo, sirven para vivir”.

El libro recoge cuentos singulares, como por ejemplo el caso del relato árabe titulado La muerte llegó a Bagdad, que se refiere al discípulo de un sufí de Bagdad que se enteró de la visita de la Muerte para llevar algunos personajes consigo, al otro lado. “Entonces –leemos- para resolver el problema de cómo frustrar una posible visita de la Muerte, decidió que, si se mantenía alejado de Bagdad, la Muerte no lo encontraría” Claro que el huir le impidió conocer el resto de la conversación que la Muerte mantuvo con su maestro, el sufí. Le preguntó por él y que dónde estaría, a lo que el maestro respondió: “Debe de estar en algún lugar de esta ciudad empleando su tiempo en la contemplación…” Y concluye el texto, dejando al lector la moraleja y deducción: “¿Qué extraño dijo el Angel-Muerte-, se halla en mi lista. Sí, aquí está: tengo que recogerlo dentro de cuatro semanas, nada menos que en Samarcanda” Qué curioso, la hermosa ciudad a donde había decidido huir el temeroso discípulo.

Pero hay más casos didácticos y explícitos en este libro de una rara amenidad que se presenta en la Biblioteca Insular. Tal es el caso del cuento tibetano La muerte del señor XXX, donde se define el otro lado de la vida como “el Absoluto, vacío y desnudo, que por fin ves gracias a este estado de claridad en que te hallas” una vez le ha llegado la muerte.

Ana Cristina Herreros Ferreira (León, 1965), filóloga y especialista en literatura tradicional, es autora de una antología de romances y de diversos artículos sobre animación a la lectura y técnicas narrativas. Compagina su trabajo como editora con su oficio de narradora (con el nombre de Ana Griott) en bibliotecas, teatros, cafés, cárceles, escuelas o parques públicos desde 1992.

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