El club del cómic de la Biblioteca Insular descubre la nueva dimensión que supone la viñeta electrónica

06 feb 2014

 

Este viernes, 7 de febrero, a partir de las 18.00 horas, en el Aula de Apoyo 2 de la Biblioteca Insular del Cabildo de Gran Canaria (Calle Remedios, 7, Las Palmas de Gran Canaria), el Club del Cómic del citado centro propondrá a sus seguidores adentrarse en el novedoso marco del cómic electrónico, con la visita de Rubén Castañeda, guionista de dos trabajos alojados actualmente en la red y que propondrá una amplia selección de webs-cómic con la finalidad de analizar sus características y las diferencias existentes con la edición tradicional en papel. 
 
Y es que Internet ha revolucionado el sector del cómic: su coste es casi cero y permite pasar de centenares de lectores a millones de internautas potenciales. Las nuevas tecnologías han dado pues la vuelta a las viñetas tradicionales y a sus fórmulas de edición, propiciándose en la última década experiencias colectivas muy interesantes. 
 
Es el caso del historiador Juan Espadas, cuyo alias en la red es Ensis, que escribe el guión de una historia para que luego varios dibujantes vayan creando los personajes e ilustrando, con diferentes caras, una misma historia. 
 
En nuestro país, la aparición de los primeros webs-cómic se produjo en 2005. Actualmente, existen más de una docena de experiencias colectivas como la propiciada por Espadas, impulsor de la primera recopilación de web-cómics españoles, Cómics 2.0. Antología del webcómic (publicado en 2009, este libro recoge el trabajo de 70 creadores españoles que hasta entonces sólo habían publicado en Internet). 
 
Muchas de esas experiencias están en WEE, el anillo de historietas en español más importante en la Red, que reúne casi 300 títulos de más de 100 autores. Según las estadísticas de WEE, en España las tiras humorísticas son las más leídas y las más abundantes, y el género preferido, el costumbrismo.
 
La vieja tira cómica ha encontrado un inesperado escaparate en Internet, con multitud de portales que albergan decenas de miles títulos. Plataformas como Webcomiclist, SmackJeeves y Comic Genesis publican más de 10.000 títulos cada una, pero el fenómeno no es sólo cosa de los denominados outsiders. 
 
Así, ha sido también abrazado por editoriales como Marvel (recientemente comprada por Disney), que ha digitalizado más de 5.000 títulos en Digital Comics Unlimited (suscripción por 7,50 euros al mes). Incluso las cadenas de televisión se apuntan al tirón. La serie estadounidense Héroes cuelga un webcomic de complemento de sus capítulos (www.nbc.com/Heroes/novels).
 
Otra ejemplo en nuestro país es el de El conejo frustrado, que recibe más de 30.000 visitantes cada mes en Internet, y obtuvo el premio al Mejor Cómic online en Expocómic 2010. El éxito de seguidores de las historietas creadas por Mike Bonales, de 30 años, le ha permitido, por extraño y poco frecuente que parezca, pasar de la web al papel. Y sus personajes, Rodolfo, Rodolfito, El abuelo, Baldo y Arturo figuran en libros y en la Red.
 
VENTAJAS. La web no tiene límite en cuanto a espacio y los procesos creativos son más abiertos porque los navegadores ofrecen más posibilidades gráficas, y los autores pueden experimentar con recursos narrativos, romper con la tradicional página y viñeta como unidad narrativa. Tampoco existe el ineludible filtro de la editorial y las consultas pueden realizarse desde cualquier parte del mundo; es interactivo y sirve de plataforma para promocionar a dibujantes noveles. Además, los seguidores de esta nueva modalidad que se descargan habitualmente estos productos en la red pertenece a una miscelánea diferente a los compradores del circuito del cómic tradicional. 
 
Uno de los problemas es la financiación de dichas producciones, aunque también han empezado a experimentarse ya fórmulas alternativas de ingresos (crowdfunding) y, algunos autores reciben encargos personalizados gracias al éxito de la red. El futuro parece escribirse en las pantallas de los móviles, una tendencia muy extendida en Japón, donde los aficionados se enganchan a las historietas mientras viajan en metro.
 
Y con la tecnología, aumentan las posibilidades del cómic, que se mueve y suena. El estadounidense Gutterflycomix, en el año 2000, empezó a combinar el estilo tradicional con animaciones flash, con música y sonidos, y con emails, una técnica muy usada hoy por series tan populares como Lost o The Transformers.
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