El narrador Antonio López protagoniza ‘La Hora del Cuento' de la Biblioteca Insular

29 ene 2013

 

Este viernes, 31 de enero, las 17.45 horas, en la Biblioteca Insular (calle Remedios, 7, Las Palmas de Gran Canaria) tendrá lugar a una nueva edición del taller ‘La Hora del Cuento', que, con carácter gratuito, se desarrolla todos los viernes en la Sala Infantil de la nueva sede del citado equipamiento dependiente del Cabildo grancanario.
 
El cuentacuentos Antonio López protagoniza la nueva entrega, que, en un contexto familiar, pretende fomentar la lectura entre los más pequeños (niños y niñas de tres a diez años), animando a que padres y madres colaboren activamente en el proceso que se genera durante los 45 minutos que dura la actividad.
 
Tras el paso por la Biblioteca de los narradores Francisco Javier Bartolomé, Yanira Naranjo y Freya Morales, el cuentacuentos de Sardina del Sur cierra el mes con una cuidada selección de historias. 
 
Con una trayectoria de más de veinte años como narrador profesional, López posee un universo personal poderoso y firme como sus raíces, con una voz y un acento propio, que cautiva a grandes y pequeños cuando afronta cualquiera de sus sesiones. 
 
Según este experto de la palabra, "para fomentar que nuestros hijos e hijas lean, lo más importante es dar ejemplo y que nos vean leer con frecuencia. Es importante buscar espacios  de calidad para compartir y aprovechar para contarles anécdotas, historias y cuentos". 
 
Para López, el contacto directo, la mirada o hablar del entorno en que nos movemos, ayuda a conectar con los más jóvenes de la casa. "El objetivo de contar cuentos a los niños no es hacerles dormir, sino estimular su imaginación y creatividad", puntualiza.
 
A Antonio López le gusta recordar que cuando asistió por primera vez como espectador a un festival de cuentos, se dijo: "Antonio, se puede ser un montón de cosas en la vida, pero si no aprendes a hacer lo que hacen los narradores con las palabras, nada tiene sentido".  
 
Entonces, "abandoné un trabajo serio y responsable y me puse a contar historias en colegios, institutos, teatros, centros culturales, pubs, cárceles y hospitales, a niños, jóvenes, adultos, más adultos, a algunas cosas, a los árboles, a las plantas y, sobre todo, al viento y a la luna llena", recuerda.
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